HOMILÍA DEL BUEN PASTOR Y EL DÍA DE LA MADRE

El cuarto domingo de Pascua se lee en los 3 ciclos el capítulo 10 del evangelio de San Juan, que habla sobre Jesús, el Buen Pastor.

En Colombia se celebra hoy el día del sacerdote, pero cuando esta fiesta cae el día de la Madre, la mamá desplaza a los sacerdotes, que ese día -como es natural- pasamos a un segundo plano.

Pensaba ¿qué tenemos en común los sacerdotes y las madres? A la luz de esta bella representación de Jesucristo, el Buen Pastor.

Todas las cualidades que la Biblia atribuye a Jesús, el Buen Pastor, se las podemos atribuir a María, la Madre del Buen Pastor. En Sevilla nace la advocación de María, la Madre del Buen Pastor, o la Divina Pastora como la llama la tradición popular. Es una hermosa imagen de María, sentada con atuendos campesinos, con un cayado en su mano derecha y el niño en sus rodillas y algunas ovejas a sus pies.

Creo también que las actitudes de buen pastor que debe tener un sacerdote, las tiene también una Madre. Repasemos algunas de estas características: (Jn 10)

1. El Pastor es el que comunica vida. He venido para darles vida y vida en abundancia. Yo les doy vida eterna y no perecerán jamás. La madre nos da la vida, nos transmite su propia vida, somos carne de su carne y sangre de su sangre…

El Buen Pastor da la vida por sus ovejas. Jesús para ser Pastor, primero fue Cordero. El Cordero que cargó sobre sí los pecados de todo el rebaño. Y una madre está dispuesta a entregar la propia vida, a morir por sus hijos. Quien sabe de sacrificios, de generosidad, de cargar sobre sí los sufrimientos de los hijos, mejor que una Madre.

2. La comunión entre el Pastor y sus Ovejas:

El Buen Pastor conoce y ama a sus ovejas y las ovejas conocen y aman al pastor. el pastor llama a cada oveja por su nombre y las ovejas reconocen su voz

 

Madre: ¿Quién conoce a sus hijos mejor que una Madre?… Y los hijos, como no van a reconocer la voz de la Madre, que la han escuchado desde que estaban en su vientre. Entre el hijo o la hija y la Madre existe una comunión de amor íntima y misteriosa.

3. El Pastor apacienta y conforta a sus ovejas. Si una oveja se le pierde, va a buscarla, la toma sobre sus hombros, sana sus heridas. Las ovejas pueden decir: Aunque pase por caminos oscuros, nada temo, porque tu vas conmigo.

 

Lo mismo hace una Madre con sus hijos: Los acoge, los escucha, los alienta, los consuela, les da ánimos. Cuando pasamos por momentos duros y complicados, naturalmente tendemos a buscar paz y fuerza en el cariño de nuestras madres. Y si un hijo se aleja o se pierde, no se cansa de buscarlo, de esperarlo, de perdonarlo.

4. El pastor defiende a sus ovejas ante las asechanzas del lobo o del ladrón. Nadie las arrebatará de mi mano. La Madre, saca las garras si es necesario para defender y proteger a sus hijos.

Podríamos decir muchas cosas más en esta analogía entre el Pastor y la Madre…Ambos guían, enseñan, alimentan, buscan mantener unido el redil y la familia.

En conclusión: Un Pastor debe tener un corazón de madre y una Madre debe tener un corazón de pastor.

En este día hermoso, oremos por la santidad de los sacerdotes y por las vocaciones al sacerdocio… En estos tiempos difíciles, podemos decir que en cierto sentido es heroico ser sacerdote, así como también es heroica la vocación a ser madre. Que Jesús siga llamando y enviando a su Iglesia, sacerdotes que tengan un corazón de pastor como el de Jesucristo. Y oremos por nuestras madres, para que mirando el corazón de María, la Madre por excelencia, la Divina Pastora, puedan tenerla como Madre y Modelo, y el Señor bendiga y recompense todos sus desvelos y cariño por nosotros sus hijos. Y si Dios llama a su hijo a ser sacerdote o consagrado, sepan apoyarlo, y descubran que es un regalo maravilloso ser la madre de un sacerdote.