El 2 de febrero, nuestra comunidad parroquial participó con recogimiento y profunda fe en la celebración en honor a la Virgen de la Candelaria, realizando la tradicional bendición de velas. Este signo litúrgico nos recordó que Jesús es la Luz del mundo y que María, como Madre, nos lo presenta para iluminar el camino de nuestra vida.
Durante la ceremonia, los fieles elevaron sus oraciones con esperanza, reconociendo en cada vela bendecida un símbolo de fe, confianza en Dios y fortaleza espiritual, especialmente en los momentos de dificultad.
Fue una celebración que unió a nuestras familias en torno a la oración, renovando el compromiso de dejarnos guiar por la luz de Cristo en la vida cotidiana.
Que la Virgen de la Candelaria continúe acompañando a nuestra comunidad y que la luz del Señor brille siempre en nuestros corazones.













