Con gran alegría vivimos nuestra Peregrinación Mariana, un espacio de encuentro, oración y comunidad donde pudimos caminar juntos acompañados de nuestra Madre María.
Fue una jornada llena de fe y esperanza, en la que cada paso se convirtió en una oportunidad para acercarnos más al Señor, compartir como hermanos y dejarnos guiar por el ejemplo de María, mujer de entrega y confianza total en Dios.
Durante la peregrinación, elevamos nuestras oraciones por nuestras familias, nuestra comunidad parroquial y por todas las intenciones que llevamos en el corazón. Entre cantos, momentos de reflexión y alegría, experimentamos el regalo de caminar unidos en la fe.
Agradecemos a todas las personas que participaron y hicieron posible este hermoso momento de comunión. Sin duda, María nos sigue acompañando y enseñando a decir “sí” al llamado de Dios cada día.
“Danos, Señor, la fe de María.”















