Por la mañana del Viernes Santo, nuestra comunidad parroquial se reunió para meditar las Siete Palabras de Jesús en la Cruz, un momento de profunda contemplación del amor que se entrega sin medida.
Cada una de las palabras pronunciadas por el Señor desde la cruz resonó en nuestros corazones como un llamado a vivir el perdón, la misericordia y la confianza plena en Dios. En medio del silencio y la oración, fuimos invitados a mirar la cruz no solo como signo de sufrimiento, sino como la mayor expresión de amor por la humanidad.
Esta reflexión nos ayudó a interiorizar el verdadero sentido del sacrificio de Cristo, animándonos a seguir su ejemplo en nuestra vida diaria: perdonar sin límites, amar sin condiciones y abandonarnos con fe en las manos del Padre.
Que este encuentro espiritual siga dando fruto en nuestra comunidad, ayudándonos a vivir con un corazón más abierto y disponible al amor de Dios.









