La oscuridad se transformó en luz y la esperanza renació en nuestros corazones.
A través del fuego nuevo, la Palabra y la renovación de nuestras promesas, celebramos con alegría que Cristo ha vencido a la muerte.
Compartimos algunos momentos de esta hermosa celebración que nos recuerda que la luz de Jesús nunca se apaga y sigue iluminando nuestras vidas.

































