Cada chompa, bufanda, manta y prenda donada llegó hasta las familias de las zonas altoandinas de Ayaviri, Puno, llevando mucho más que calor: un mensaje de cercanía, solidaridad y esperanza.
Gracias a todos los que se sumaron a nuestra Campaña contra el Friaje con sus donaciones y, de manera especial, a las voluntarias del taller «Manos que Abrigan», quienes, con dedicación y cariño, tejieron prendas que hoy abrigan a nuestros hermanos que más lo necesitan.






Ver sus sonrisas nos recuerda que un pequeño gesto de amor puede transformar la vida de alguien.
